Un día de noviembre salgo a la calle y veo gente con un bronceado caribeño que me abruma. De repente no sé si estoy en España o en Puerto Rico. Que no es que tengan un poco de color... no. ¡Es que les faltan la toalla y las chanclas!
Además, es un hecho probado por reputados expertos (mi amiga y yo) que, a más moreno, más blanco es el tono de los dientes. ¿Será que Solmanía y Vitaldent comparten cartera de clientes?
Gente así no os conviene en absoluto. Los reconoceréis por varios motivos:
1. Son de los que, cuando van en bus/tren, se pillan los asientos al sol que no quiere nadie porque te sientas ahí 5 minutos y se te derrite hasta el ipod del calor.
2. Si os fijáis en sus manos, el hueco entre los dedos lo tienen blanco.
3. Si miráis su Facebook o Twitter, veréis que son seguidores de Solmanía. Vergüenza ajena.
Y si ninguna de estas razones os convence, pensad en lo demacrados que quedaríais paseando del brazo de una persona así. Su bronceado no hace más que desmerecer a tu persona. No son trigo limpio.
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