
Hoy vengo a hablar de los patinadores y bailarines.
Por si alguien no lo tiene claro del todo, yo lo digo: son gays.
Por muy guay que quede eso de decir “mi novio es bailarín”… venga hombre... éstas personas son abortos de deportistas. No son capaces de dedicarse a deportes de verdad como el rugby, el basket o el boxeo.
Ohhh siii!! Mi novio se pone un traje ceñido con lentejuelas y se desliza por una pista de hielo sonriendo constantemente cual Concha Velasco. ¿Quién saldría con alguien así? Sólo hay una persona en España que querría tener un novio así: Jose Manuel Parada. Y nadie más.
Y en cuanto a los bailarines… más de lo mismo. Una persona que sale a un escenario embadurnado con aceite y con más brillos que el gloss labial de Yon González no se merece tener pareja. Por muy bien que baile (bailar=restregarse la cebolleta). Además, su trabajo ocasionaría graves discusiones de pareja como “cariño quién ha cogido mi bote de purpurina?” o “dónde está mi tanga de leopardo?”.
Es cierto que no todos los que se dedican a estos oficios son afeminados, pero la gran mayoría si que lo son. Tanta cantidad de pluma por metro cuadrado les deslumbra.
Chicas, decid NO a estos infraseres. No os van a traer nada bueno.
Por si alguien no lo tiene claro del todo, yo lo digo: son gays.
Por muy guay que quede eso de decir “mi novio es bailarín”… venga hombre... éstas personas son abortos de deportistas. No son capaces de dedicarse a deportes de verdad como el rugby, el basket o el boxeo.
Ohhh siii!! Mi novio se pone un traje ceñido con lentejuelas y se desliza por una pista de hielo sonriendo constantemente cual Concha Velasco. ¿Quién saldría con alguien así? Sólo hay una persona en España que querría tener un novio así: Jose Manuel Parada. Y nadie más.
Y en cuanto a los bailarines… más de lo mismo. Una persona que sale a un escenario embadurnado con aceite y con más brillos que el gloss labial de Yon González no se merece tener pareja. Por muy bien que baile (bailar=restregarse la cebolleta). Además, su trabajo ocasionaría graves discusiones de pareja como “cariño quién ha cogido mi bote de purpurina?” o “dónde está mi tanga de leopardo?”.
Es cierto que no todos los que se dedican a estos oficios son afeminados, pero la gran mayoría si que lo son. Tanta cantidad de pluma por metro cuadrado les deslumbra.
Chicas, decid NO a estos infraseres. No os van a traer nada bueno.
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